Demasiados muros

Esto es de lo que hablo

14 noviembre 2009

La Católica

05 noviembre 2009


El franquismo elevó a Isabel La Católica a la maternidad de la patria, la unidora de la Grande y Libre, la agigantadora de la Libre y Una, la libertadora de la Una y Grande.

El nacional catolicismo insiste tozudamente en llevar a esta mujer a los altares y con terquedad la designan como ejemplo de mujer (como si se pudiera crear un nuevo referente para ese facha-feminismo como el que intentaba la Sección Femenina con Santa Teresa).

Ni fue santa, ni fue un ejemplo de mujer; lo más generoso que se puede decir de ella es que estuvo allí y corrió la suerte que cabía en el momento.

Alcanzó el trono de forma "irregular": provocando una guerra civil y pegando un braguetazo que le resolviera su corona con falsificación documental de por medio.

Una vez reina y con Fernando de esposo emprendió una guerra contra el único reino musulmán, el de Granada. Finalizó la guerra con la capitulación acordada por la cual el reino quedaba bajo su yugo respetando la forma de vida de sus nuevos súbditos. No tardó en pasarse por el arco del triunfo el acuerdo y comenzó la expulsión y conversión forzosa. Y no contenta del todo decidió instaurar la Inquisición y con ella su terror de trescientos años.

Esto debería estar meridianamente claro y sorprende que a estar alturas los ultras se dediquen en plantear a Isabel la Católica como ejemplo de "una posible reestructuración de España". No sabía que fuera necesaria tal cosa... pero ya qué estamos ¿quiénes van a ser los judíos y musulmanes expulsados o convertidos en esa España reestructurada? Torquemadas para responderme les sobran en sus filas, me temo.

El blog de Güemes

04 noviembre 2009


José Güemes se lanzó a la red en busca de bronca, como los pijos con granos que apedrean a la policía en los botellones de Pozuelo. Entre un chuloputas y macarra con su Lacoste echado por los hombros.


Será que tiene mucho que ocultar y es mejor distraernos, será que no le da para más o será que su imagen, que crea nudos en el estómago a cualquier con cierto sentido del deber público, insta a otros derechistas de su rama a gritar en la caverna de donde salen los que se peinan igual que él.

El cuñado de Fabra, el niño bonito de Aguirre, el Pepe Gotera de la Sanidad madrileña, con menos escrúpulos que una petrolera, con más cara dura que su suegro... Él está ahí para insultar al homosexual, denigrar a la mujer, pasear sus prejuicios xenófobos, predicar su revisionismo histórico y seguir vistiendo de punta en blanco mientras sigue comprando en las tiendas de Serrano.

Sólo le falta ir de putas y no tendríamos a algo muy distinto que un Berlusconi a lo chulapo. ¡Qué cruz!

Su mejor escusa fue decir "se me ha colado". No es una "coladura", es una declaración de principios que no ha tenido muy buen final. Y lo curioso es que para nadie ha sido una sorpresa, más bien una constatación de lo que ya intuíamos o habíamos comprobado.

Un auténtico desatino

02 noviembre 2009


Ávila es pueblerina y provinciana y eso tiene mal remedio; pero también tenemos el potencial necesario y la situación geográfica idónea para haber sido la capital empresarial, industrial y económica del sur de la Comunidad.

Si no lo somos es porque no hemos tenido ningún alcalde que requiriera el esfuerzo de desarrollar la ciudad en su potencial y de una manera sostenible (los votos estaban asegurados pasara lo que pasara). Tampoco la clase empresarial necesaria para apostar por un desarrollo económico que nos potenciara y nos hiciera atractivos a la inversión foránea.

La derecha abulense más allá de un profundo conservadurismo tiene como gran denominador su caciquismo: un modelo político que enfrenta a una mayoría contra el resto en una red de favoritismos y clientalismos que parte a la sociedad, que impide la diversidad económica y que desemboca en una pérdida de potenciales y recursos.

Mientras tal cosa funciona el control institucional, político y económico de la ciudad permanece en las manos de quienes siempre hicieron de Ávila lo que les dio la gana. Pero esta situación impide un desarrollo económico estable y hace inservible cualquier estrategia a largo plazo.

Las inversiones públicas, hechas al dictado de los intereses económicos de unos pocos, quedan en sectores ya de por si consolidados (turismo y ladrillo) impidiendo la diversificación económica. Como resultado de la falta de alternativas, la inversión que podría atraer Ávila desde Madrid también se ve mermada. La economía de la ciudad se estanca, se reduce el empleo y la población en edad laboral se ve forzada a emigrar. En consecuencia de lo último el consumo interno desciende y el sector servicios empobrece su oferta, la población envejece hundiendo aún más el consumo interno y al sector servicios.

Para colmo de males, una economía que se basa en exclusiva del turismo es terriblemente inflacionista: los productos básicos se encarecen. Esto repercute en el poder adquisitivo de la población, muchos de ellos pensionistas, y esto supone una nueva puñalada al sector servicios.

Por otro lado, el ladrillo ha sido el único sector capaz de crear un rápido crecimiento económico y reportar ingresos rápidos en las arcas municipales.

Pero este dinero no ha servido para realizar los cambios estructurales que eran necesarios y sanear las arcas públicas del Ayuntamiento. Al contrario, se ha utilizado en promocionar nuevas formas de turismo como el denominado "turismo de congresos" para el cual el consistorio se ha endeudado en la construcción de un palacio de congresos de difícil mantenimiento e imposible amortización.

El ladrillo a su vez ha generado nuevos gastos con la creación de nuevos barrios a los que hay que prestar servicios y que se encuentran prácticamente vacíos. Con el estallido de la burbuja nos topamos con una situación aún más preocupante: nuevas deudas, los mismos problemas y ninguna solución.

El caciquismo nos empobrece a todos y sólo beneficia a unos pocos retroalimentando los problemas y ahogando la soluciones.

No, no nos resignamos

18 octubre 2009

"Subirá la economía sumergida"

07 octubre 2009

Desconozco si es una declaración de intenciones.

Maldita la tilde

18 septiembre 2009

Hijoputismo laboral

13 septiembre 2009

Sorprende, aunque no debiera, que el PP acuse de populismo a los gobiernos venezolano y boliviano. Pero este tipo de declaraciones hay que entenderlas cuando provienen de la derecha populista española, acostumbrada a poner cara de nunca haber roto un plato mientras los escándalos de guante blanco van mermando su militancia.

Menos me debiera sorprender cuando los cachorros del PP intentan ser el referente social de la clase trabajadora a quienes gente como Nacho Uriarte ha colocado en el punto de mira y tienta a apretar el gatillo.

Igual que el francotirador se pinta la cara para confundirse con su entorno, la derecha hace uso del populismo para ocultar el rifle que apunta a las clases medias a quienes desean una rápida extinción.

Los cachorros del PP no tienen complejos de hablar de la clase trabajadora y clamar por la defensa de las clases medias. A su vez vitorean la eliminación del salario mínimo o se pajillean pensando en el despido libre y la negociación directa y sin regulación entre contratante y trabajador.

Lo que supone la supresión de las clases medias, para ellos no es más que "un verdadero estímulo a la contratación" y el pérfido salario mínimo "sólo va a beneficiar a los que ya tengan empleo".

Según el PP hay que bajar los impuestos, pero no dicen cuales ni explican cómo mantener la protección social sin incrementarlo en un momento en el que Estado ingresa menos y tiene el deber de gastar más. Muy fácil: bajar el Impuesto de Sociedades, nunca el de las rentas de las clases medias a las que aseguran defender.

Para poder seguir hablando de las propuestas económicas de la derecha que nos trajo a esta crisis requeriría una escala de hijoputismo lo suficientemente amplia como para aplicarlo a este tema. No me molestaré, porque si hay algo que nos ha demostrado el PP es que cualquier escala de este tipo puede ser rebasada en cuanto Cospedal agarre un micrófono.

Los reconocerás por su caspa

09 septiembre 2009

La equiparación de Rajoy entre el saludo fascista y el puño en alto es un imposible y lo único que conserva la derecha es su facherio cañí y un resentimiento visceral hacia lo que no comprende, tal vez, porque siguen sin ser capaces de aceptar su propia historia y requieren de una refundación periódica.

No por ello la derecha carece de su propios signos y sus intelectuales o fachas con columna y/o micrófono que se esmeran en sacarlos a relucir. Uno de esos signos es su humor sin puta la gracia o su machismo sacado de la peor película de Pajares y Esteso. Ambos resuenan con eco porque se pregonan desde la caverna, que es donde viven las alimañas productoras de güano.

Ya sea Alfonso Ussía con su cara de enterrador o Sánchez Dragó presumiendo que se corre hacia dentro, estas gentes se regocijan en su crapulencia mientras velan por la moral y el orden, creen que España le debe sus designios a la Gracia de Dios y que a las ministras hay que cachetar "en el pompis" o hacen una versión fálica de la Internacional.

La caspa acompaña a personajes como estos que confunden o tergiversan la historia a su antojo como Esperanza Aguirre confunde liberalismo con conservadurismo y el comunismo con la socialdemocracia.

La derecha española se caracteriza fácilmente en una caricatura que aún no ha salido del blanco y negro, que presume de su machismo recalcitrante, que vive a medias entre una indignación histriónica y un victimismo ridículo y que siempre vela por los intereses de los más poderosos y del suyo propio.

Lo lógico sería indignarse por la indigencia moral de estos personajes que desde las columnas de sus respectivos periódicos vomitan su machismo y espolvorean con caspa las mentes incautas de sus lectores. Si bien yo optaré por sentir lástima por ellos, pues en el fondo no son más que unos pobres desgraciados.

Una equiparación imposible

07 septiembre 2009

Rajoy lo hubiera entendido si no fuera porque la derecha española, siempre avergonzada de si misma (motivos no le falta), necesita refundarse en nuevas siglas. Desde la CEDA a Falange, después AP y más tarde aún se rebautizaron con las siglas PP, que siempre estuvieron reservadas a San José por eso de Padre Putativo.

Entonces Mariano hubiera comprendido que un partido político con más de 125 años de historia o un sindicato también centenario como la UGT tengan su propia simbología histórica. Para nada hubiera graznado contra la imagen de la Fiesta Minera de Rodiezmo donde sindicalistas y socialistas cantaron "La Internacional" con el puño en alto.

Lo único equiparable en la derecha que preside es el saludo fascista tronado con un "Cara al sol". Una cuestión que sigue viva en su partido y donde los nostálgicos del Régimen guardan su añoro para tiempos mejores en los que un nuevo caudillo resurja para mayor gloria de España.

La equiparación entre el saludo fascista y el puño alzado es cuanto menos imposible, como es imposible equiparar un movimiento totalitario y un movimiento social y democrático.

Rajoy se resigna en mirar hacia el futuro porque es donde está "la mayoría de la gente" (aunque siendo exactos la gente está en el presente, a excepción de Marty McFly que vaya cualquiera a saber dónde se encuentra en este preciso momento) pues mirar hacia el pasado es doloroso y vergonzante y atestigua que nunca existieron esos "demócratas de toda la vida".

"Mientras no me lo estampen en la cara... me da igual", concluye Rajoy con esta polémica. Qué grato sería para todos que mostrara la misma indiferencia cuando la gente desea enterrar a sus muertos o a la hora de condenar el franquismo.


Atentos a la cara de susto de Rajoy en el Congreso Confederal de la UGT: